Capítulo VII
···Ilustrísimo señor don Santie Mendoza, mi más estimado felabró1, se le saluda. ···Me es muy grato recibir su llamada, felabró Maximiliano; se retrasó un poco, ¿no? ···Es que estuve atendiendo algunos asuntos familiares, felabró, y es justamente la conclusión de uno de ellos lo que primero quiero tratar en esta junta. ···La familia lo es todo; si no cultivamos nuestros lazos parentales nunca recuperaremos lo que por milenario derecho es nuestro. ···Así es, felabró Mendoza. ···¿Y qué asunto es ese que me trae, felabró? ···Vea usted, es que quiero presentarle de manera formal a mi hermano Henry, el más joven heredero varón de la familia. ···¿Y Henry no es su hermano, el que anda descarriado, felabró? ···¡Ja, ja, ja! Sí, sí… Es decir…, lo era, hemos estado trabajando mucho en la reunificación familiar y, pese a sus errores del pasado, ya este muchacho ha demostrado ser todo un Ospina-Uribe Santo Domingo. ···Entonces, ¿contamos con él para la causa, felabró? ···Precisamente, él mismo me ha pedido que lo presente con usted pues siempre lo ha admirado y quiere ponerse a sus órdenes para todo lo que sea necesario.
Henry mira a su hermano sorprendido, pues jamás dijo semejante cosa, pero decide no polemizar y permanecer en silencio.
···Faltaba más, póngame al joven felabró en línea, ¡pero levanten sus senstream! ···Acá está, nos ha estado escuchando desde el principio. ¡Salude, pelao! ···¿Cómo está usted?, señor Mendoza —dice el delfín—, es un placer y un honor.
Es muy probable que la expresión facial de desánimo que proyecta Henry no convenza mucho a Mendoza.
···¡Felabró! —Increpa Maximiliano al joven— ¡El señor Mendoza es su felabró!, ¡carajo! ···Eso, eso, sí, mi felabró Mendoza, es un honor —enmienda Henry. ···Qué bueno que tomaste consciencia de la importancia de tu dinastía, Henrito; yo sé que ahora mismo te puede resultar difícil verlo, yo también fui joven y pasé por esa etapa, pero cuando recuperemos lo que se nos arrebató, comprenderás. ···Solo dígame en qué puedo serle útil a la causa, felabró —responde Henry sonando un poco más convincente. ···Sería maravilloso contar con tu apoyo en la operación que estamos llevando a cabo entre las islas del Caribe y Conus —propone Mendoza. ···Eso mismo estaba pensando, felabró —reafirma Maximiliano—, supongo que ya está al tanto de que recién recibimos un nuevo batch de recursos paraeconómicos de nuestro misterioso, discreto, pero muy generoso aliado y gran benefactor, el muchacho nos puede ayudar con la comercialización de eso. ···Me parece excelente —responde Mendoza—, tenemos más trabajo que nunca. ¿Tú tienes experiencia haciendo bridging2, carajito? ···La verdad, no. ···No importa, poco a poco aprendes.
Maximiliano se pone de pie detrás del inmenso escritorio de su despacho, seguramente en procura de que Mendoza pueda admirarse con el reciente incremento en volumen de su obesidad artificial3, mira de reojo a Henry y sonriendo asiente discretamente dejándole saber cuán satisfecho está con que se le hayan asignado responsabilidades.
···El segundo asunto que tengo hoy en agenda es el convenio con los norcoreanos —continúa Maximiliano. ···Dígame, felabró. ···Bueno, es que tengo la impresión de que deberíamos ser más cautelosos con ellos. ···¿A qué viene eso? ¿Qué le hace desconfiar? ···Se lo digo sin rodeos, felabró: no confío en comunistas. ···Ya esto lo hemos discutido, felabró. ···Yo entiendo, pero es que… ···Basta —interrumpe Mendoza en seco—. Es la última vez que se lo repito, felabró; déjese de pendejadas, lo que este mundo necesita es la reconstrucción de los Estados y ya, en la modalidad que sea. Me tiene muy molesto con su fanatismo anticomunista, felabró. ¿Es que acaso usted va a dejar de asumir la autoridad en un país resurgido solo porque no haya sector privado y le toque asumir altos cargos en un partido único? ···Por supuesto que no; yo lo que digo es que… ···¡Entonces, no me siga jodiendo con esto, felabró! ¡Autoridad es autoridad coño! ¡Y recuperarla bajo cualquier figura es lo único que cuenta! Sus prejuicios me tienen harto, no importa si un Estado se refunda en modalidad comunista, liberal o mixta, Lo único importante es que se restaure nuestra autoridad y que las masas vuelvan a estar bajo nuestra guía. Ya veremos en cuáles territorios haremos eso como izquierda y en cuáles lo vamos a hacer como derecha; ya veremos en dónde permitiremos revoluciones comunistas y en dónde permitiremos revoluciones de colores. Eso dependerá de lo que haga más productiva a cada población. ¿Le quedó claro? ···No se diga más, felabró; disculpe mis vacilaciones. ···Bueno, entonces sigamos según lo acordado con los norcoreanos, que si ellos cumplen con sus compromisos la causa se beneficia enormemente. ···Así será, felabró. ···Pasemos al siguiente punto. ···Disculpen, felabrós —interviene Henry con timidez y sintiéndose un poco intimidado por el altivo tono de Mendoza—, yo creo que puedo ir adelantando la lectura del material y los contratos que me acaban de enviar. ¿Les molesta si me retiro en este momento? ···Vaya, felabró —accede Mendoza—, vaya.
Henry se desconecta de la conferencia, regresa caminando a la pequeña villa familiar donde ha permanecido las últimas semanas, recoge sus pocas posesiones materiales y, de manera casi furtiva, abandona la ciudad de Santa Marta sin siquiera despedirse de sus más amigables parientes. El descarriado delfín nunca llega a participar en las operaciones del movimiento palinarquista y elige volver a ser el paria que siempre fue entre su grupo familiar. Pocas semanas después, cuando se entera de la muerte de Mendoza en el hotel aquel de Santa Cruz de la Sierra, evalúa la posibilidad de contactar a Maximiliano para expresarle su sentido pésame por la pérdida de su gran amigo, pero termina venciéndole el temor al desprecio y opta por permanecer silente en su destierro voluntario.
Notas
Forma nominal de tratamiento entre palinarquistas. Felabró es la castellanización de fellow bruv, expresión británica utilizada entre individuos de una misma hermandad o cofradía. El uso de felabró es análogo al uso de camarada entre compañeros comunistas.↩︎
Actividad de conversión del valor de determinados recursos o actividades en paraeconomía, a valor efectivo en RCU. Entre muchas otras estrategias, el antes mencionado arte de cultivar fachas es una de las principales herramientas de bridging.↩︎
La obesidad se considera un símbolo de estatus en los reducidos ámbitos sociales en que aún se evoca con nostalgia el tiempo de las grandes diferencias sociales, tiempo en que la abundancia estaba reservada para unos pocos. Dada la presunción de que el abandono de las prácticas analimentarias reduce los efectos de la terapia agerásica y, por ende, la expectativa de vida, la mayoría de los obesos sociales se hace de tal condición por medios artificiales, específicamente, mediante la técnica nanobótica de generación y distribución armoniosa de tejidos grasos sintéticos (TGS).↩︎