Martes 16 de noviembre de 2117 ≈00:00:00 UTC
Ibiza · isla Sturge · Barcelona · Fráncfort · Oslo · Leknes · Paraguaná · Caracas · Choroní · Popenguine
Una vez en el apartamento que arrienda cuando visita Ibiza, Torkins convence a Pedro para que sea su huésped esa noche.
—Y tu esposa, ¿no está aquí contigo? —Indaga Pedro. —Mariana se fue hace como tres semanas a isla Sturge. —¿A dónde? —No me digas que no conoces Sturge, la isla de sangre. —No sé de qué hablas. —Prfff… Hermano, la más grande comunidad vampyr del planeta. ¿De verdad no la conoces? —Hum, ya lo busqué en cipr, y te aseguro que no hay manera de que yo conociera ese lugar. —Bueno, este período del año es de mucha actividad allá. —Conciertos, ¿no? Espero que tu compañera se haya llevado un buen abrigo. —La música es solo la tapa del frasco. —¿Qué más hacen?, cuéntame. —Mejor lo averiguas por ti mismo; no quiero ser yo quien te escandalice narrándote lo que hacen allá, je, je, je.
La conversación se hace sorpresivamente amena para Pedro, más cuando Mariana se integra desde el remoto lugar para responder algunas de las interrogantes para las que Torkins no tiene respuesta. Pasada la medianoche, la consorte se desconecta, Torkins se va a su habitación y Pedro queda solo en el sofacama del pequeño recibidor. Levemente perturbado por lo que acaba de aprender, pospone un poco más su descanso; entra a casa de Augusta y discute los pormenores del encuentro con Prins, con quienes están en línea. Cuando no queda duda de que la acción más pertinente es visitar Leknes lo antes posible, todos se abocan a dar con una localización precisa de los røkkesen en el remoto paraje. Luego de un rato analizando posibilidades, es Gusmen quien da un paso adelante.
···Coño, creo que tengo algo. ···¿Qué tienes, hermano? —Inquiere Andrés. ···Me puse a cruzar RPs1 que tienen inmuebles en Leknes con RPs que hayan adquirido ampolletas Apiacnut2 o similares, y solo encontré seis coincidencias. ···¿Y qué relevancia tiene eso? —Interroga René—. Todos en el planeta usamos terapia agerásica. ···Pero ese tratamiento con complemento nutricional es casi obligatorio para las personas recién salidas de los Estados remanentes —aclara Gusmen. ···René —complementa Augusta—, lo que dice Gusmen es que si en esas seis direcciones residen desertores de Estado, hay cierta probabilidad de que se desempeñen como profesionales de la servidumbre para alguno de los røkkesen; siendo ellos marcatenientes es… ···Ya entendí, pedazo de software —interrumpe René—, no soy idiota. ···Sé que es una pista algo rebuscada —reconoce Gusmen—, pero a falta de mejores opciones… ···Es un punto de partida —añade Andrés—. Igual yo continúo haciendo el barrido permanente de todo lo que se recoge en ECIPA por allá. ···Exacto —dice Pedro—, con eso tenemos dónde comenzar a hacer preguntas y ya que estemos en el terreno seguramente conseguiremos nuevos indicios. ···Recuérdenme que los invite a montar una agencia de detectives cuando pase este lío; no nos iría mal. —Acota René.
Finalizada la tertulia a eso de las cinco de la mañana, Pedro sale de casa de Augusta. Antes de dormir, diseña la ruta más expedita para llegar a Leknes, hace las reservaciones y es solo entonces cuando se recuesta para descansar por un par de horas.
A las ocho de la mañana, Pedro y Torkins dan inicio a su recorrido rumbo al norte: Barcelona, Fráncfort y Oslo son sus estaciones cataviales de transbordo entre Ibiza y Leknes. En poco más de dos horas dan por finalizado su periplo hasta el círculo polar ártico.
Durante el recorrido catavial, los caraqueños acuerdan separarse al llegar a Leknes con la finalidad de que cada uno visite tres de las seis direcciones indicadas por Gusmen. Una vez ahí, sintiéndose bien recibidos por el anómalo, pero relativamente agradable clima, toman rumbos distintos en la ciudad. Pero tan solo cinco minutos después de separarse, aparece Andrés algo excitado en casa de Augusta y los detiene.
···Cambio de destino, muchachos; escuchen esto que acabo de encontrar proveniente de ECIPA, la conversación original está en sueco, la traduje de una vez al castellano.
»—Jefa, hay algo que me pone los pelos de punta. »—Dime. »—Si el tal Juan se hubiese quedado un rato más en Idabel, tuviésemos audio del momento de su muerte. »—No sé de qué hablas, cierra la boca. »—Lo digo por el micrófono que tiene plantado. »—¡Que te calles, pendejo!
···Solo eso dijeron —explica el Pelúo—, supongo que continuaron la discusión adentro. La voz masculina no la he podido identificar, pero cotejé la que lo manda a callar con la de los comerciales de bienes raíces que hace Åsa Österlund y es ella. ···¡Coño! —Exclama Pedro— ¿Hace cuánto fue eso? ¿En dónde? ···Hace instantes; ahí les paso las coordenadas, si caminan rápido llegan en diez minutos. Ambos están cerca. —Contesta Andrés. ···Ya yo estoy en la calle Haldsvågsvingen; te espero aquí, Pedro. —Dice Torkins. ···Sigan por esa ruta hasta el final; ahí empieza el muelle que comunica con las residencias flotantes de Haldsvågen. Por las coordenadas que tengo, hay dos casas donde pueden estar; cuando estén cerca les informo. —Indica Andrés. ···Transmitan sus senstream, por favor —Solicita Yrene, quien en ese instante se integra a la apoconferencia.
Pedro alcanza a Torkins y juntos siguen la ruta que Andrés les indica, pero de manera inesperada, cuando apenas ingresan al amplio muelle del urbanismo flotante, se encuentran con Åsa y dos hombres que, a juzgar por su vestimenta a la Men in Black, deben ser sus guardaespaldas. Åsa parece reconocer a Pedro, lo mira con un dejo de altivez al tiempo que acelera su paso en dirección al Rolls-Royce Dawn-ev estacionado al principio del muelle.
Uno de los acompañantes de la altiva mujer se apresura a abrirle la puerta trasera del vehículo; el otro se interpone entre ella y los caraqueños, lleva su mano a la parte inferior de su espalda y saca lo que parece ser un arma de fuego, pero antes de poder apuntarla, Pedro se adelanta y le conecta un derechazo en la barbilla que lo derriba y lo deja sin sentido. Simultáneamente, Torkins le da una patada a la puerta del convertible, y la cierra de golpe antes de que Åsa alcance a abordarlo. Pese a que el otro individuo se queda inmóvil, el DJ no contiene el impulso violento que lo invade, y con un mismo puñetazo le parte la nariz y lo deja sentado en el piso.
Åsa mira hacia abajo al asustado individuo, hace un gesto de desprecio y en sueco le dice:
‐··Karma instantáneo, idiota, te lo mereces por bocón.
Con actitud retadora, y mirándolo fijamente a los ojos, Åsa camina en dirección a Torkins. Cuando está a punto de tropezarlo se desvía y apenas roza su hombro con el de él y permanece mirándolo fijamente hasta que llega a la portezuela del conductor. Ahí, parada, desvía su atención hacia Pedro y en castellano le dice:
‐··Supongo que tus amigos en casa de Augusta estarán tan maravillados como ustedes con su escena violenta.
Ciertamente, todos en casa de Augusta atestiguan la peculiar escena con lujo de detalles; tanto Torkins como Pedro han transmitido sus senstream desde que Yrene se los pidió. En respuesta, Pedro camina hasta el convertible y se apoya en la puerta del copiloto; su manera de gesticular y su lenguaje corporal incitan a la rubia a seguir hablando, y ella no se contiene y lo hace.
‐··Aparte de que no tiene mérito imponerse físicamente sobre un par de inútiles3, este incidente deja claro que ustedes no son los inocentes corderitos que todos creen. Asesinos, depravados, pervertidos, enfermos. Los convertiremos en cenizas a ustedes y a su decadente cultura de mierda.
Dicho esto, la marcateniente sube al vehículo y conduce calmadamente fuera del muelle hasta perderse de vista en la primera curva de la calle Haldsvågsvingen.
Notas
Registros de persona, representación de la identidad de un integrante del Ámbito Global en el Registro Común Universal (RCU).↩︎
Tratamientos de terapia agerásica con complementos nutricionales.↩︎
En el mundo yɛlɛma, donde las amenazas a la seguridad personal son casi inexistentes, el único requisito para ser guardaespaldas es tener la apariencia física apropiada, y es que la principal función de este tipo de productor es la de realzar la imagen de quienes contratan sus servicios al hacerlos lucir importantes, excéntricos o exóticos ante la opinión pública. En consecuencia, se trata de personas que rara vez tienen conocimiento verdadero sobre defensa o seguridad personal.↩︎