Primera conflagración discreta

Viernes 12 de noviembre de 2117 ≈15:50:00 UTC

Borgoña

···René, necesito que te vengáis de inmediato al taller 7. ···Ahora no puedo, maracucho; estoy ocupado. ···Es urgente, por favor; venite que tenemos un verguero aquí. ···Dame media hora para terminar algo y subo para allá. ···Esto no puede esperar, hermano; es un asunto serio, venite. ···Bueno, al menos, dame unos minutos. ···No tardéis, pues.

Pese a que le cuesta creerse la tonalidad grave del llamado de Aristóteles, su maracaibero y apreciado compañero de proyectos, René cumple y se apersona en la brevedad ofertada.

—Ajá, ¿qué es lo que sucede? —Indaga cuando entra al taller. —Resulta —responde el zuliano— que estoy mirando un material grabado durante 2091, en Dacca, y encontré algo muy grave. —Yo no recuerdo que hayamos grabado nada allá. —Bueno, esto no lo registré durante, fue después, cuando terminamos, el día que nos hicieron la despedida en casa de Taslima, en Korail. —Ajá, dime, ¿qué encontraste? —Míralo tú mismo, te estoy enviando el path del video.

De inmediato, René descarga y reproduce el mencionado material; se trata de una grabación de aproximadamente tres minutos, en la que se observa a sí mismo con el equipo de compañeros de entonces, Aristóteles incluido, todos evidentemente afectados por la ingesta alcohólica o por el uso de aplicaciones de neuroestímulo1.

—¿Me hiciste venir para que viera cómo te emborrachabas hace un cuarto de siglo? —No, no; observá bien, mirá el tamaño de tus orejas, ¿te dais cuenta de que las teníais más pequeñas que ahora? —No sé por qué sigo haciéndote caso. —¡Hablo en serio, René! Las orejas nunca paran de crecer; si seguís vivo dentro de 26 años más, los lóbulos te van a arrastrar por el piso. ¡Hay que hacer algo desde ya, hermano querido! —Cada día te pones más gracioso. ¿Qué tal si mejor te pones a hacer algo útil? —¡Ja, ja, ja!, decíme que no soy la alegría de tus días, mijo —replica el marabino con su característico acento. —No lo eres, no lo eres —responde René, soltándole un par de palmadas al hombro—, pero al menos no me he hartado de ti después de tantos años escuchando tus bobadas. —Y mirá que son unos cuantos años, mijo. La hemos hecho buena, ¿verdad? —No empieces. —Pero seamos claros, mi hermano; le dimos un nuevo aire al branding2 con nuestra técnica de difusión de mensajes mediante ECIPA3, ¿o no? —Eso es historia antigua; ¿no te has fijado que tus crisis de regodeo son cada vez más frecuentes? Revísate.

Presumiendo que esa última sentencia hace mella en el ego del marabino, René lo mira con desdén, le da la espalda y camina hacia el sillón de actividades que utiliza regularmente cuando está en el taller 7. Apenas toma asiento, recibe la notificación de una llamada entrante.

···Salut les gars, souvenez-vous que la réunion commence dans deux heures —anuncia la dulce y cálida voz de Augusta a través de los terminales espinales4 de ambos. ‐··¡Te he dicho que me hables en castellano, por favor! —Exclama René, con tono exasperado. ···Pero no te pongas así; sabes bien que de vez en cuando me gusta soltar algo en francés, y verte molestito… ‐··¿Ah, sí? ¿Y si te borro la persomimia5 también te la vas a pasar bien? ‐··Ya, ya; caíste otra vez, hermano querido —dice Aristóteles con tono paternal mientras se acerca a René—. ¿No y que no ibais a discutir más con ese pedazo de software? je, je, je… Tu señora esposa se va reír cuando le cuente esta. ‐··Ya no tiene gracia, maracucho. ‐··Vos le dijisteis a tu mujer que la hiciera parecer lo más humana posible, y ahí tenéis, pues. ‐··Pero no le dije que la hiciera tan fastidiosa —masculla René—. En fin, ¿qué fue lo que dijiste, Augusta? ···Queriditos, les anunciaba que en dos horas comienza la junta en el salón principal de la Strie du Lac6, y como ustedes acostumbran irse de parranda uno que otro viernes, me pareció prudente avisarles con antelación. ‐··¿Y qué junta es esa? ¿Otra vez la gente de ingeniería neural? —Interroga René. ···Sí, ellos. ‐··¿Quién convocó? ···Karinna, la oseta; ella misma fue quien me consultó sobre tu disponibilidad para esa hora y yo le confirmé que estabas libre. ‐··Qué maravilla, la rusa pautando reuniones los viernes por la noche y el pedazo de software tomando decisiones por mí. La próxima vez me preguntas, carajita. ···Déjame en paz, chico, y ya váyanse. Si me necesitan, estaré por acá. Ah, y ella no es rusa, es oseta.

Notas
  1. Aplicaciones de software capaces de actuar sobre el sistema nervioso e inducir en las personas efectos alucinógenos, estimulantes y depresivos análogos a aquellos que producen las drogas químicas, aunque su uso no presenta riesgo alguno de intoxicación, sobredosis o reacciones alérgicas; son tan adictivas como cualquier otra cosa que produzca placer.↩︎

  2. Séptima estrategia para la obtención de beneficio económico por transferencia en el JAS Yɛlɛma.↩︎

  3. Enjambre de captura de información pública y ambiental, también llamado botswarm, plaga blanca o white goo; se llama así a la totalidad de nanomáquinas y micromáquinas autónomas con capacidad para colectar información del entorno (temperatura, presión, humedad, sonido, imagen…) y registrarla en recursos apofísicos.↩︎

  4. Implantes de decodificación brocal y codificación sensorial que habilitan a sus portadores para el intercambio apoespacial de información. Dicho de manera sucinta, los terminales espinales permiten a sus portadores comunicarse directamente desde el pensamiento.↩︎

  5. Componente de configuración de personalidad de una Aplicación de consciencia simulada o SCApp (del inglés Simulated Consciousness Application).↩︎

  6. Se llama estría a cualquier espacio habitable semisubterráneo construido con técnicas de fundición y moldeado de suelos y estratos.↩︎

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