Primera conflagración discreta

Capítulo VIII

El 12 de marzo de 2062 se reunieron en Washington D. C. los mandatarios de 71 Estados del mundo para dar vida a la Coalición global de Estados soberanos, mejor conocida por sus siglas en inglés, GCoSS (Global Coalition of Sovereign States).

Al momento de su fundación, la GCoSS fue vista como el instrumento que permitiría plantar un frente único desde las palestras económica, ideológica, política y militar, en contra de la expansión del JAS Yɛlɛma, que ya se mostraba como una obvia y creciente amenaza a la hegemonía hasta entonces del único sistema global de organización social conocido por la humanidad: el JAS Estado.

Después de la ONU, la GCoSS llegó a ser la mayor coalición de Estados que jamás haya existido. Además, aún es la primera (y única) unión de Estados en que dirigencias de ideologías políticas y económicas tradicionalmente divergentes hicieron a un lado sus diferencias para integrar un frente común; es decir, en la GCoSS se alinearon los dirigentes de Estados capitalistas, socialistas, progresistas, conservadores, confesionales, laicos, democráticos y totalitarios, con el objetivo común de detener la expansión yɛlɛma. No obstante las grandes expectativas que se tejieron en torno a la coalición al momento de su fundación, la GCoSS no tuvo éxito en sus cometidos; la gran mayoría de los Estados miembros eventualmente se hizo insostenible y desapareció para dar paso al innovador JAS.

El mundo en que se fundó la GCoSS era uno en el que se consideraba natural y normal que las mayorías vivieran en situación de escasez material, condición tan forzada y artificial como imprescindible y necesaria para el sostenimiento de cualquier Estado. Por supuesto que en un contexto en el que la abundancia solo está al alcance de unos pocos, ocurrirá inevitablemente que las personas competirán entre sí para hacerse de ella. Tal es la razón por la que durante la hegemonía de los Estados, y aun hoy día en los remanentes de ellos, las gentes se ven en la necesidad de superar y desplazar a sus pares con la finalidad de alcanzar esa evasiva y anhelada abundancia. Ese competir para alcanzar la realización y el éxito hace de los procederes egoístas la mejor alternativa para alcanzar el bienestar, y consolida los estratos jerárquicos sociales que se requieren dentro de todo Estado.

Y mientras más se intensifica lo que en el sistema Estado se conoce como brecha social1, más se exalta la autopercepción de superioridad entre las clases dirigentes. El célebre discurso que Su Majestad el rey Herbert II Thomson2 dirigió al resto de los regentes de Estado invitados en la fecha del apoteósico suceso de su coronación —16 años después de integrada la GCoSS— ilustra a la perfección cuáles son la idiosincrasia y la cosmovisión predominantes entre las clases dirigentes de las sociedades cuyas mayorías se someten a situaciones de escasez material extrema.

»—Mis estimados, ya basta, no es el momento para debatir qué es más conveniente entre el progresismo y el conservadurismo. No es el momento para debatir lo que es mejor entre un rey, un dictador y un presidente; no es el momento para discutir si nuestros ciudadanos, pueblos y súbditos vivirán mejor sometiéndoles a políticas populistas o a políticas de libre mercado3. No, amigos, es el momento de ser honestos y hacerles comprender a todos los habitantes del planeta que sin nosotros al mando de las masas nos encaminamos irremediablemente al caos y a la destrucción.

»—Los habitantes del planeta deben comprender que nos necesitan a nosotros, sus regentes, sus autoridades. Basta de timideces, colegas, basta de pretender que somos iguales a los demás; la razón por la que nosotros somos gobernantes y primeros ejecutivos de empresa es porque somos moral e intelectualmente superiores, y no hemos alcanzado esta altura por casualidad ni en vano. Somos lo que somos quizá por voluntad divina, quizá por designio de la Providencia, quizá por la ley del más fuerte o por selección natural… No importa lo que nos trajo a la cúspide, el hecho es que la civilización reposa sobre nuestros hombros, la gente común nos necesita para darle orden y para protegerla de sí misma, la controlamos por su propio bien y debe asumirlo.

»—Es vital que de una vez por todas se imponga la autoridad en el mundo entero para detener la expansión del nefasto paradigma yɛlɛma. No solo seremos los dirigentes los que desapareceremos si ese cáncer se sigue expandiendo, sino que la especie humana misma desaparecerá si se permite al populacho ser dueño de su propio destino, que es el absurdo propuesto por ese incoherente sistema. La humanidad peligra y solo nosotros estamos llamados a salvarla; la GCoSS debe fortalecerse ahora, de inmediato. Si no luchamos unidos contra la plaga yɛlɛma, en pocos años presenciaremos la total destrucción de la civilización.

El emocionado discurso de Thomson no revitalizó a la GCoSS. Para el año de publicación de esta crónica (2121), los únicos Estados que aún pertenecen a la coalición son Australia, Canadá, Conus y Rusia Oeste; todos, junto con Gran Israel y la República de Corea, integran en este momento la totalidad de los Estados remanentes del planeta.

A la fecha, el último de los Estados disueltos es la República de Cuba. El 10 de agosto de 2096, el presidente Antonio III Castro ordenó la implementación inmediata de una variante del plan británico4 a la que se bautizó La última ofrenda de la revolución para el noble pueblo. El hecho de que el gobierno de la Cuba revolucionaria pudiera superar la Crisis de los Cuarenta y casi lograse subsistir hasta el siglo XXII obedece a la importante capacidad de adaptación que mostró en su momento el estrato dirigente a cargo de la isla. Específicamente, la estrategia de los dirigentes cubanos se centró en su Plan especial de apertura a la inversión extranjera, con el que se facilitó la mano de obra local a cualquier organización empleadora de personas5 interesada, garantizándole a sus clientes el máximo beneficio posible con el mínimo de inversión en gastos salariales, cosa cada vez más difícil de obtener en otras latitudes debido a la creciente cantidad de personas que hacía transición a al JAS Yɛlɛma.

La República de Cuba fue uno de los Estados más eficientes en la práctica de ofertar a sus pobladores como mano de obra barata. Infinidad de maquiladoras operó en la isla durante la Crisis de los Cuarenta y más allá, redundando ello, por supuesto, en inmensos beneficios para el estrato dirigente cubana y sus asociados. El anuncio de disolución en la República de Cuba se hizo a los pocos meses de iniciarse la transición a corpus de la farmacéutica Chapo-Pfizer, Inc., último bastión del corporativismo tradicional en las Américas y última corporación operativa en las islas cubanas; es decir, como casi todos los procesos de disolución, el cubano dio inicio cuando ya el sostenimiento del Estado era inviable.

A los pocos días del anuncio de Castro se dio a conocer que tanto él como la alta dirigencia revolucionaria y los ejecutivos de Chapo-Pfizer, Inc., todos con sus familiares y servidumbre, se estaban estableciendo en el estado de Wisconsin, en el medio oeste de Conus, específicamente en la ciudad capital de Madison. El asentamiento del disuelto estrato dirigente cubano en territorio conusiense fue uno de los términos del contrato en el que Castro fue investido con la dignidad de gobernador de dicho estado, a cambio de que asumiera el compromiso de invertir los vastos recursos económicos acumulados por él y sus asociados en generar un mínimo de cien mil puestos de empleo durante el período de su primer mandato.

Cinco años y tres meses después la Corte Suprema de Justicia de Conus lo declaró culpable junto con su equipo, de los diversos cargos que se les imputaban por incumplimiento de contrato. Sin mayor dilación, la Corte hizo cumplir la sentencia a muerte por ahorcamiento del expresidente cubano y de 37 de sus asociados. Simultáneamente, se ajusticiaron por inyección letal a todos los familiares, allegados y servidumbre de los 38 ejecutados, exceptuando únicamente a los niños menores de 7 años de edad.

La radical decisión de ajusticiar a los 96 cubanos y deportar a los 13 infantes sobrevivientes resultó contraproducente para la Corte Suprema conusiense. El presidente Rory Kushner-Gates tomó este hecho como excusa para la disolución de dicho organismo tildándolo de nido de crueles asesinos y acusando de conspiración a todos sus miembros, algo muy similar a lo que hizo trece años antes para disolver el Congreso y extender indefinidamente su mandato.

Aun cuando sus habitantes ya han vivido por un par de décadas en yɛlɛma, en Cuba no se superan todavía muchos de los vicios regulares de las sociedades del JAS Estado. El hecho de que la isla fue durante tanto tiempo refugio de grandes poseedores de la capacidad creativa/productiva de otras personas impuso entre sus habitantes una jerarquía social tan férrea que aún en la actualidad es notoria la soberbia de quienes fueron estrato dirigente, así como la propensión a la sumisión de quienes fueron población subordinada.

Notas
  1. Diferencial entre la situación de escasez material artificial de la población y los niveles de abundancia entre las clases dirigentes.↩︎

  2. Actual rey del Estado canadiense, coronado en 2078, es el primer y hasta la fecha único regente de la línea dinástica iniciada por él mismo, luego de la dimisión plena de la realeza británica.↩︎

  3. No debe confundirse la idea de libre mercado que se maneja en el JAS Estado con el verdadero libre mercado que existe en el JAS Yɛlɛma. En el primero solo la dirigencia puede disfrutar de tal libertad, y es ella misma la que actúa como ente regulador del valor de todo lo que poseen las personas del estrato subalterno, incluyendo por supuesto el más valioso de los recursos: la capacidad creativa/productiva de las personas, lo que casi despectivamente se denomina también mano de obra.↩︎

  4. El plan británico es un proceso estándar de disolución de Estados, se basa en la secuencia de pasos y acciones que en su momento ejecutara el gobierno del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, consta de siete grandes líneas de acción: 1. Cancelación de compromisos y cese de relaciones interestatales; 2. Cese de funciones y desmantelamiento de instituciones públicas; 3. Establecimiento de medidas de aseguramiento y protección de la dirigencia saliente; 4. Cese de funciones, desmantelamiento y destrucción de arsenales de las FFAA; 5. Subasta pública de activos; 6. Cesión de activos restantes.↩︎

  5. Instituciones privadas y gubernamentales de otros Estados.↩︎

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