Primera conflagración discreta

Martes 23 de noviembre de 2117 ≈16:00:00 UTC

Paraguaná · La Habana · Shanghái · Tokio · La Rinconada · Choroní

La caminata por el túnel no es cómoda, hay muchos escombros, charcos y goteras. La larga hilera de antiguas bases para luminarias de neón que recorre el techo es totalmente inútil, no tiene bombillos y es obvio que carece de alimentación eléctrica. El referido escombro en el piso, en buena medida, es un remanente del mal friso que se ha despegado de las paredes durante décadas. Hay indicios de que en algún momento el túnel se pintó con un zócalo azul hospital de aproximadamente un metro y medio de altura; también se ve que el resto de paredes y techo estuvo pintado de blanco. El piso parece haber sido de alguna clase de porcelanato gres que ahora también es un reguero de trozos partidos que dificulta la caminata.

···¿Como cuánto han recorrido ya? —Consulta María, que sigue con interés la caminata subterránea. ···En esta inmundicia no se puede andar —se queja Lapo—, llevamos poco más de quinientos metros, si acaso. ···Acá se están caldeando los ánimos —comenta Nara desde el bar—. Ya el local está lleno; creo que obtendré acceso al áifa, porque le ofrecí compartir la mesa a unas personas que estaban de pie y ahora que estoy conversando con ellos veo que ya notan mi incomodidad por estar afuera; en cualquier momento se apiadan y me dan una invitación. ···Excelente —celebra Andrés—, porque nosotros no conseguimos nada. ···Utsu…, Utsu… —llama Resurrección, y no suena muy contenta. ···Eh… ¿Y si mejor conversamos en privado? —Responde el euronipón. ···No, Utsu, lo ventilamos aquí y ahora —exige Estrada con determinación. ···¿Qué pasó? —Inquiere Rubén. ···A Jinmu le acaban de dar una golpiza y le quebraron las dos piernas, ¿qué me puedes decir de eso? —Consulta Estrada a Utsu. ···Bueno, Resu… Creí que podríamos sacarle algo más y… ···Y lo moliste a palos —Zanja ella. ···Eh… Y… ¿Le sacaste algo más? —Indaga Torkins. ···No, nada. ···Ya estoy en el áifa —interrumpe Nara—, tienen que ver esto.

La marinera nos reenvía a casa de Augusta su senstream y vemos el áifa como ella la ve; es algo confuso el asunto por la cantidad de avatares que hay, nos quedamos callados por unos instantes cuando nuestra infiltrada enfoca su atención en una discusión que se lleva a cabo a pocos metros de ella.

···¿De qué libertad hablas, mi niña? —Interroga con tono condescendiente el avatar de una rubia identificado como @inna_a—. Las empresas esas que quisieras ver florecer de nuevo no son más que pequeños feudos bajo los cuales se le quita la libertad a la gente y se le somete al mando de reyezuelos titulados con acrónimos de tres letras, como CEO y cosas así. ···¡Pero, ¿qué dices, imbécil?! —Reacciona agresivamente el avatar de otra rubia identificado como @gloria_á— ¡Nosotros, al menos, le daríamos libertad al empresario! ¡Ustedes no se la dan a nadie! ¡Pogre de mierda! ¡Populista! ···Pues, claro, a ver si entiendes, amiga: al empresario no se le puede permitir que haga lo que le venga en gana, se necesita regularlo y fiscalizarlo para evitar que abuse de las personas, por eso… ···¡Por eso ustedes se hacen dictadores! ¡Comunista asesina! ···Ay, no, no… Primero, ya te lo he dicho mil veces, yo no soy comunista, si acaso, puedes decir que soy prorrusa, y segundo, mejor me retiro antes de que te dé algo, estás muy alterada; viéndote uno pensaría que decir fascista de ultraderecha es lo mismo que decir neurótico iracundo

Pero, por supuesto, quien se representa en @inna_a no se retira, no es su intención hacerlo, con su agudo cinismo saca de quicio a la explosiva personalidad tras @gloria_á y continúan en el ir y venir de acusaciones e insultos con epítetos protopolíticos. Ya casi todos en casa de Augusta sabemos que estos debates no llevan a nada, por lo que, luego de reír un poco con las locuras palinarquistas, volvemos la atención a lo importante.

···Ese túnel como que no tiene fin —comento luego de chequear los senstream provenientes del subterráneo. ···Hemos caminado casi un kilómetro —anuncia Yusimil—. Me parece que podríamos estar justamente debajo de la marina. ···¿Será que ese túnel va hasta algún muelle? —Conjetura Dumas—. Quizá se utilizó en su momento como ruta de escape. ···No, yo creo que estamos pasando bajo la desembocadura del río Jaimanitas. —Dice Tjandamurra. ···Si es así, ya estamos pasando de subterráneos a submarinos —complementa Yusa. ···Me parece curiosa la textura de las paredes en que se cayó el friso; se nota que cuando hicieron ese túnel no había tuneladoras térmicas. —Comenta Jonathan. ···No sería extraño que quienes echaron pico y pala en esa perforación reposen en paz por ahí mismo —añade Gusmen. ···Lo dije, yo lo dije, es así —replica Donnie.

Después de unos minutos más de conjeturas sobre el origen del dichoso túnel, cambia el panorama visual que nos llega desde el subterráneo.

···¡Ya llegaron al final! —Se adelanta a anunciar Made, apenas ve el gran portón de madera delicadamente tallada y semiabierto que se acerca en nuestras visuales. ···Eso parece —dice Tjandamurra. ···Cuidado ahí —alerta Andrés—, no vayan tan confiados. ···¿Y tú no estás armada, Lapo? —Consulta Donnie. ···De valor —contesta la aludida. ···Tranquilo, Donnie, no estamos en Texas —señala Norberto. ···Vean, coño, no hay nadie aquí. Dejen la paranoia. —Espeta Lapo en el preciso instante en que, sin aprehensión alguna, abre el portón a todo lo que da.

Pocos pasos luego de superar la entrada del recinto, Lapo se apodera de una de las lámparas portátiles, se sube en un deteriorado, pero aún fuerte escritorio metálico localizado a pocos metros de la entrada y desde ahí gira para obtener y proporcionarnos una panorámica del lugar. Se trata de un gran salón circular —u ovalado, no se ve muy bien— de unos doscientos metros de diámetro y unos cuatro metros de altura. Al parecer, en algún momento hubo divisiones con tabiques de yeso, pero de eso solo quedan vestigios. Hay tanta basura, escombros, charcos y humedad como en el túnel. De manera espontánea, los otros tres toman caminos opuestos en el recinto para explorarlo. Mi compadre se va por la derecha, Torres por la izquierda y Yusimil sigue directo hasta el fondo para ser quien haga el primer hallazgo importante.

‐··¡Vengan acá! —Grita la bajista.

Al alcanzarla, el trío acelera un poco el paso para seguirla a través de un nuevo túnel en la pared opuesta a la entrada del salón en que se encuentran; esta vez se trata de una no muy larga rampa en ascenso que lleva a un nivel superior en el que se observa algo de iluminación.

···Ahí debe estar la salida —conjetura Gusmen. ···No puede ser; ya te dije, si no fallaron mis cálculos, hace rato estamos caminando bajo el lecho marino. Como mínimo estamos a quinientos metros de la desembocadura del río Jaimanitas —insiste Tjandamurra.

La rampa culmina en un recinto mucho más pequeño que el anterior; es también circular, pero con un techo abovedado del que cuelgan algunas luminarias autónomas. En el centro del recinto está lo que parece una piscina pequeña, también redonda y de unos dos metros de diámetro.

···Miren esto —dice Lapo apuntando a un conjunto de aparatos que no logro identificar—, eso de ahí son caretas con minitanques para inmersiones cortas, aquellos son tanques de recarga y eso otro son DPV. ···¿Qué? —Pregunto. ···Propulsores acuáticos —explica la Petisa. ···Underwater Propulsion Vehicles —acota Taffilynn ···O underwater scooters —complementa James. ···También swimmer delivery vehicles —recalca Donnie. ···Creo que ya entendí, gracias —respondo. ···Entonces, ya sabes dónde estamos —dice Lapo intuyendo que, al igual que otros varios del grupo, no he entendido nada aún. ···Ah…, eh…, ¿dónde? —Confirmo mi ignorancia. ···Pero qué poca perspicacia, vean esto, por favor.

Lo que Lapo nos pide observar es el haz de luz de la linterna que porta atravesando el agua en lo que hasta este instante para mí son los restos de un jacuzzi privado de Fidel.

···Hay peces ahí —señala Tjandamurra. ···Claro, ya entiendo, esto es una escotilla de salida al mar —termina de aclarar Yusimil. ···Obvio —murmura Norberto.

El compadre nunca prestó atención al debate del jacuzzi porque desde que bajó al salón de la escotilla se puso a golpetear las paredes y el piso con una vara metálica que recogió arriba.

···En alguna parte deben estar las benditas boyas esas —dice Dumas, intuyendo que eso busca mi compi. ···¿Boyas? Ay, gordito, estás lento; no son boyas lo que yo busco. ···Bueno, vamos a ver si esto de verdad sale al mar —dice Lapo mientras se quita su sobretodo, las botas y el resto de la ropa.

No creo que nadie en casa de Augusta se haya salvado de quedarse boquiabierto con la perfección y extremo atractivo físico que revelan la desnudez de la flaca.

···Yo te acompaño —ofrece Yusa. ···No, no hace falta —la detiene Lapo—. Solo me voy a asomar hasta dónde se perciba luz de sol; eso es rápido. ···Utsu —retoma Resurrección— ¿Torturaste también a Kako? ···Cuiden a mi calvita que ya yo vengo. —Pide Norberto mientras se encamina por la rampa hacia el recinto de mayor tamaño. ···¡Miren! —Grita Nara llamando nuestra atención a su senstream—. ¡Jackson se fue a las manos! ···¡Mierda! —Exclama Rubén—. ¡Esa pegada se parece a la de nuestros boxeadores de Leknes! ¡Ja, ja, ja! ···Tal y como lo predije —recuerda Augusta—, causamos una tragedia. ···¿Drama, compañera? —Inquiere Ciriaco. ···Cállense los dos —espeta René. ···No seas grosero —advierte Yrene. ···Coneja, no humanices a las SCApp —replica René. ···Jamás he humanizado a un autómata, y eso no me impide ser educada. ···Touché —responde él mismo. ···Utsu, no te hagas el pendejo —insiste Estrada—. Te he hecho una pregunta.

Lapo se pone la careta que ve en mejor estado, enciende uno de los DPV y no tarda mucho en sumergirse. Si bien el morbo por la trifulca palinarquista nos distrae durante unos instantes, volvemos la atención a casa de Augusta cuando vemos luz solar atravesando la masa de agua sobre nuestra buceadora nudista; la salida al mar parece estar a unos quince o veinte metros bajo el nivel del mar.

···Listo, por ahí sacan las boyas, tiene que ser —dice Jonathan ligeramente excitado. ···Y cabe destacar que ahí Lapo pasó nadando junto a unos dispositivos antiECIPA; es decir, con eso y los DPV que se ven medianamente modernos no queda duda de que la actividad ahí es reciente. —Señala Rubén. ···Exacto, es obvio que desde ahí se están ejecutando algunas de las operaciones de Griffin. —Complementa Gusmen. ···Ni se les ocurra hablar mientras estén allá abajo —reitera Andrés—. Que toda la comunicación vaya vía espinales; seguramente, ya nos están viendo. ···Si nos estuvieran viendo, ya Jackson y Mauro se hubiesen regresado —aclaro. ···No se sabe, no se sabe —porfía el Pelúo. ···Apoyo a Juan; algo hubiesen hecho ya si Griffin supiera que estamos ahí. —Afirma Mikiko. ···Yo de verdad creo que por fin llevamos la delantera —opina Jonathan. ···Primero, no podemos dormirnos en los laureles —advierte Estrada—; segundo, no tenemos laureles, al menos no los suficientes; tercero, si no me respondes voy y te ahorco, Utsu. ···No, Resu —dice el aludido mostrándose apenado—; Kako no estaba cuando fuimos a hablar con Jinmu, porque te digo, solo queríamos hablar, pero él se puso a insultarnos, no solo a Ishi y a mí, habló mal del sindicato y hasta nombró a Chloé. Eso es inaceptable. ···¿Ese que anda contigo es Ishi? —Inquiere Estrada—, no lo reconocí, debería darle vergüenza andar en esto después viejo. Qué gilipollas sois ambos, en verdad.

La discusión casi personal entre Utsu y Resurrección me resulta un poco incómoda; sospecho que a todos los demás también, pero visto que nos incumbe lo que pase con Jinmu y Kako, permanecemos como espectadores entre ellos.

···Bueno —interviene Abdón—, lo que no está saliendo bien en Tokio se compensa con los resultados de torbia Playa. ···Es cierto, vamos bien, pero estamos mal —dice Rubén parafraseando en reversa a algunas figuras políticas del período final de los Estados. ···¿No sería bueno que entre varios revisemos bien la cueva esa? —Sugiere Yuca desde la marina— Para que no se nos escape nada, tenemos que cubrir lo más posible antes de que los dos muñecos vuelvan a su apartamento. ···Estoy de acuerdo —aprueba Aurelia—; Nara tiene el asunto bajo control en el bar, yo creo que los demás podemos irnos al túnel a ayudar. ···Pero yo no entiendo qué más necesitamos; ya sabemos que por ahí sacan las boyas rémora con que Griffin reparte sus donativos. ¿Qué más podríamos encontrar entre ese basurero? —Razona Carlos. ···Hum… Creo que Norberto pensó todo eso desde hace rato ya —dice Tjandamurra—, por eso está cayéndole a golpes a todo en el salón grande. ···Están lentos, están lentos —confirma el compa. ···Ah, coño… —Mascullo. ···El calvo no es tan idiota después de todo, vamos a ayudarlo mientras llegan los demás. —Dice Lapo mientras se seca para ponerse su ropa. ···Nosotros vamos en camino —anuncia Aurelia refiriéndose a Yuca, Donnie, Ilych, James, Raúl y ella misma.

Cuando Lapo —ya vestida— vuelve junto a los dos isleños al salón grande, no ven a Norberto.

···¿Se fue? —Indaga Yusimil. ···Norberto cerraste tu senstream, no te vemos. ¿Estás vivo? —Averigua Yrene. ···Cuidado ahí —advierte Resurrección.

En ese momento, Lapo entra en modalidad táctica y se pone a buscar cualquier cosa en su entorno que pueda servir como arma defensiva; los isleños la emulan en eso y en la procura de no hacer ruido alguno. Todos tres fallan en lo primero.

···No está aquí en el salón —previene Lapo. ···Hey, miren allá afuera, creo que hay luz en el túnel —susurra Tjandamurra. ···¿Será él o alguien más? —Pregunta Made sin esperar respuesta. ···Fue un error que no dejáramos a nadie cuidando el apartamento; cualquiera puede haber entrado después de ustedes. —Reprocha Dumas. ···Tremendo fallo —coincide Yuca—, pero ya vamos en camino y James carga un pistolón; si se metió alguien más, lo podemos acorralar. ···¿Otra pistola de contrabando, James? —Espeta Lapo—. Luego aclaramos eso, por ahora, apresúrate.

Es un logro que los tres del subterráneo alcancen el portón grande de madera sin haber hecho ruido. Ya ahí, todos confirmamos que una de las lámparas está colgada en el túnel a unos veinte metros de la puerta; como se balancea un poco, es de intuir que hay alguien cerca, pero siendo el túnel perfectamente recto. No se explica que no se vea a nadie en el área iluminada.

···¡Esperen a los demás, coño! —Exclama René al ver que los tres se encaminan hacia la lámpara solitaria. ···Ya estamos a pocas cuadras —avisa Aurelia. ···No vamos a esperar una hora a que lleguen hasta aquí. Cállense por un instante y dejen hacer. —Replica la Mendoza.

Lapo y Tjandamurra se disputan la delantera del trío, como queriendo protegerse el uno al otro. Yusimil permite a los alfa obrar y acepta ir detrás de ellos.

Faltando pocos metros para alcanzar la luminaria, un gruñente Norberto, en pose de Nosferatu, pega un salto que parece fantasmal por venir desde la solidez de la pared y cae justo bajo la lámpara; su gruñido se transforma en una carcajada burlona que de inmediato es solapada por la seguidilla de improperios que todos le propinamos al unísono.

···¡Me cago en ti! ···¡¿Qué mierda haces?! ···¡Madura, que ya tienes dieciséis décadas! ···¡Imbécil! ···¡Me infartaste, desgraciado! ···¡Forro! ···¡Muérete! ···¡Mentepollo! ···¡Cállense y miren esta vaina! —Grita Tjandamurra.

Lo que nos muestra Torres es una angosta y discreta portezuela en la pared del túnel. Si bien resulta tranquilizador saber que Norberto no atravesó la roca sólida, obviamos esa realización y atónitos vemos lo que Tjandamurra ilumina y devela para todos.

···Le dimos en la madre al Griffin, ¿no? —Dice Norberto mientras se agolpa con Lapo y Yusimil para pasar la estrecha puerta.

Tjandamurra se pone a murmurar cosas en bunuba que nos son ininteligibles a los demás y de su lenguaje corporal presumo que así manifiesta lo impresionado que está. A diferencia de los otros espacios del subterráneo, este es de paredes rectas, tendrá si acaso tres por tres metros de área y poco más de dos metros de altura. Todo está perfectamente pulcro y ordenado; a la izquierda está un conjunto de boyas rémora desarmadas, y a la derecha, ocupando la mayor parte del recinto, está un conjunto de cajas metálicas.

···Todas estaban cerradas —dice Norberto—, pero no tienen seguro, esa la abrí yo.

La caja abierta que señala Norberto está repleta de bolsitas de tela transparente con piedras de colores dentro.

···Mierda, esos son ópalos —observa Aurelia desde las inmediaciones del parque de los tabacaleros—. Una caja repleta de ópalos no es poca cosa. ···Revisen a ver qué más hay —sugiere Abdón—, pero si todas esas cajas tienen similar contenido, encontraron un cache de cesta anónima. ···¡Epa!, —exclama Andrés—, yo te hacía desconectado, amigo. ···No he estado muy atento —explica el mentado—, es que el calor paraguanero nos puso sexuales y, bueno… ···Y, bueno —ratifica María. ···¿Cómo encontró eso, compadre? —Le pregunto a Norberto—. Cuando ustedes entraron esa puerta no estaba ahí. ···No subestime la utilidad de golpear paredes a lo loco, compadre. Tenían esa puerta camuflada con barro, no se veía. ···Aquí hay diamantes —dice Yusimil luego de abrir otra de las cajas. ···Y esto de aquí son lingotes de oro —descubre Lapo luego de abrir otra. ···Disculpen si interrumpo, es que…, bueno…, varios røkkesen recibimos piezas de oro como esas —señala Crombie—. Nos las hizo llegar el Ungido Protector como obsequio. ···Yo les voy a decir algo —interviene Dumas con tono solemne—: para reunir una cantidad de valor paraeconómico de esa magnitud se requiere muchísimo apoyo. Para mí, con esto queda descartado que el doctor Griffin sea un actor solitario. ···¿Y si dejamos los análisis para después? —Exhorta la Negrita—, porque ahora mismo tenemos que decidir lo que vamos a hacer con todo eso; obviamente no lo podemos dejar ahí. ···¿Estás sugiriendo que tomemos posesión de la propiedad ajena, Yrene? —Inquiere Augusta. ···Ya nosotros estamos en el túnel —informa Yuca—, pero de verdad está complicado moverse en este mierdero. ···Yo creo que es mejor sacar eso por el mar —sugiere Made. ···Es verdad —apoya Aurelia—, acarrear ese montón de cajas por este túnel no es una opción. ···Verifiquen que nada de eso se dañe con agua de mar —recomienda Carlos. ···Pero si va a ser por mar, Raúl y yo deberíamos ir a mover el Carcará —propone Ilych. ···Ya están ahí —responde Gusmen—, mejor lleven eso entre todos a la escotilla. ···Es mejor eso —ratifica Lapo—, para que salgamos lo antes posible de esta cueva, luego buceamos para llevar eso a cualquiera de las naves. ···Les pido reconsiderar, ningún acto de latrocinio puede justificarse —insiste Augusta. ···Ay, René, apágala un ratico, por favor —solicita Yrene. ···Listo, no la apagué, pero ya no va a hacer moderación ética. ···Gracias.

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