Capítulo VI
Pese a la gran crisis global que afectó al mundo entero durante
el siglo XXI, el desarrollo de la robótica no se detuvo durante ese
período, y luego del boom nanotecnológico
impulsado por la invención del Caldo Estrada, esa disciplina alcanzó
niveles de desarrollo inimaginados.
Fue así cómo a mediados de la década de 2070 comenzaron a verse
con regularidad androides y ginoides caminando por las calles junto
a las personas; esto ocurrió con particular
intensidad en las regiones asiáticas, donde la afición por la
robótica era parte de la cultura regional desde el siglo XX. Los
robots humanoides adquirieron un altísimo grado de
autonomía gracias a la capacidad de cómputo que provee Intermashin;
las aplicaciones de software que los animan (SCApps) se
hicieron cada vez más complejas y sofisticadas, eso
aunado al desarrollo de los sistemas motores basados en
nanotecnología, permitió que en pocos años llegaran a verse con
regularidad robots humanoides difíciles de diferenciar de
las personas.
Yosuke Hasegawa y Asuka Nakajima se unieron en pareja después de
que ella enviudó y él se divorció. Como fruto de esta unión otoñal,
nació su única hija, Asuka Hasegawa, el 16 de
abril de 2063, en Osaka. En virtud de su afinidad con las
tecnologías de punta, el hogar de los Hasegawa fue uno de los
primeros en los que se hizo vida regular en compañía de
robots humanoides, pese a los múltiples y polémicos debates éticos
que se desarrollaban en torno al asunto por aquellos días.
Momo es el nombre que eligieron los Hasegawa para su androide
hogareño. Dada su experticia en asuntos informáticos, la pareja
logró ajustarlo con la mayor finura posible hasta
convertirlo en un utilísimo asistente; incluso, el androide ayudó
con la crianza de la pequeña Asuka, tanto como cualquier familiar
cercano pudo haberlo hecho.
Un día de septiembre de 2078, al regresar de un taller sobre
sistemas operativos, la joven Asuka pasó a la cocina en busca de su
madre y lo que encontró fue a Momo en el fregadero
aseando de manera frenética las recién arrancadas cabezas
de sus padres, cuyos cuerpos decapitados yacían en el suelo de su
habitación. Las investigaciones del caso permitieron
establecer que la SCApp de Momo había sido desactivada y reemplazada
mediante un nanoinjerto1, la SCApp intrusa
estaba programada para desconectar las cabezas de los
propietarios del androide, lavarlas e
instalarlas otra vez. Nunca se supo quién o quiénes fueron
los responsables del atentado y, si bien ese no fue el único caso de
agresiones a través de robots, ese de los Hasegawa
fue uno de los más sonados sucesos de esa índole pues las víctimas
eran expertas en informática, personas que presumiblemente tenían la
capacidad y los recursos para protegerse de
ese tipo de ataque.
Si bien se diseñó toda clase de artilugios para evitar la
inserción de nanoinjertos en sistemas robóticos, los hackers siempre
encontraron métodos para evadir las barreras y tomar
el control de androides, genoides o cualquier otro tipo de robot.
Entonces se hizo evidente el altísimo riesgo asociado a la posesión
de sistemas robóticos complejos, incluso, el
mantenimiento de estos aparatos se convirtió en una tarea tan
engorrosa que terminaron perdiendo utilidad para la mayoría de las
personas.
A partir de entonces el uso de las SCApps se restringió casi del
todo al espacio apofísico, donde se pueden operar con la seguridad
de que no serán alteradas o relevadas sin
autorización. Los robots siguen utilizándose, principalmente
aquellos cuya capacidad física impide que puedan dañar personas
—pequeños robots de limpieza, sistemas robóticos sin
capacidad para desplazarse, etc.—. Los androides, ginoides y
cualquier otro autómata con el potencial físico para causar daño se
utilizan solamente en situaciones muy específicas
y en entornos muy controlados; son pocas las personas que se
arriesgan a mantenerlos en sus hogares y son pocos los grupos
sociales que los aceptan caminando libremente por las
calles.
Notas
Dispositivo nanométrico o micrométrico que una vez insertado en un robot, permite a un
operador remoto tomar el control parcial o total del equipo.↩︎