Primera conflagración discreta

Domingo 14 de noviembre de 2117 ≈17:00:00 UTC

Paraguaná · Popenguine · Choroní · Shanghái · Margarita · Caracas

Al llegar a casa, en Adícora, me recuesto en uno de los muros del porche; habiéndome acomodado, envío un par de drones cosechadores al cardonal y recojo todo el dato1 ya maduro. Poco después de que finalizo esta tarea, Rubén envía un mensaje de texto a casa de Augusta.

···Ya tenemos algunos resultados del barrido apofísico y conseguimos algo de información relevante; si les parece, nos juntamos otra vez por este medio dentro de treinta minutos. A quienes no puedan conectarse a esa hora, les dejamos toda la información en el registro de casa de Augusta.

A la hora pautada Aurelia deja lo que está haciendo y se viene hasta el porche para escuchar juntos lo que tiene para contarnos el equipo de minería de datos. Al conectarnos constatamos que el interés es generalizado y la disponibilidad también: todos los invitados a casa de Augusta estamos ya presentes.

···Reciban un cordial saludo —comienza Jonathan, al tiempo que recoge su silla playera dispuesto ya a volver a casa—. Veamos, son varias cosas: lo primero, ya confirmamos que con 3AI no se puede recabar nada relevante sobre TAIK-Militia, lo único que circula en el espacio apofísico sobre ellos es lo que todos conocemos: su presunta intervención en actos terroristas, los nefastos planes que nunca concretan para acabar con el mundo, y otro montón de información tan dudosa como difícil de confirmar. ···Es decir —continúa Gusmen, ya de vuelta en Caracas y desde el sótano que arrienda en cerro El Ávila—, la mejor opción parece ser la entrevista directa, tal y como ya se planteó. ···Exacto —confirma Rubén, mientras cuela sus espaguetis domingueros—. Con respecto a los røkkesen, sabemos que se hacen llamar así porque son admiradores de un tipo que a finales del siglo XX pasó de humilde pescador a multimillonario… ···Y esto es importante —interrumpe Jonathan—, ese Røkke al que ellos admiran es de la época cuando los mayores ejecutantes de actividades de hominería2 se mostraban como benefactores de la sociedad. ···Sí —añade Gusmen—, Røkke es de los que inocentemente llamábamos millonarios filántropos, je, je, je. ···Bueno —retoma Rubén—, creo que todos los presentes tenemos encima las décadas suficientes para recordar cómo era aquello. ···Es verdad —interviene la Coneja—; ahora bien, ¿cuál es la razón de ser de ese movimiento? ¿De qué van? ···El movimiento røkkesen —explica Rubén— nació hace pocos años entre un grupo de marcatenientes nórdicos que consideraban necesario promover la recuperación de las tradiciones escandinavas… ···Pero nunca faltan los fanáticos que se caguen en todo lo cagable —agrega Jonathan. ···Así es —continúa Rubén—, esos tres del grupito que Carlos conoció han estado deformando la causa proescandinava y la han transformado en una causa contra todo lo no escandinavo e hicieron excluyente a un movimiento que no lo era, y por ese motivo muchos røkkesen han marcado distancia de ellos tres e, incluso, muchos se han desmarcado por completo del movimiento. ···¿Y sabemos qué tan amplio es el apoyo a estos tres muchachos? —Pregunta Yuca, un segundo antes de que su vigésimo tercer hijo, que ya da sus primeros pasos, se tropiece con su escritorio y se haga un chichón. ···Algunos røkkesen aún se manifiestan en favor de ellos —acota Gusmen—, pero sus principales simpatizantes forman parte de gente que no pertenece al movimiento, y entre estos nuevos amigos hay varios personajes ligados a iniciativas palinárquicas3. ‐··De entrada —intervengo—, y al igual que los milicianos, estos røkkesen no parecen gente con la que se pueda dialogar. ‐··Pero nunca está de más intentarlo —señala Aurelia. ‐··Es así —continúo—, porque, incluso, si no logramos reducir la hostilidad, el solo hecho de conversar con ellos en persona seguramente nos dejará algo de información útil para confrontarlos. ···Déjenme los røkkesen a mí —propone Pedro—, estoy más cerca de Europa que todos ustedes. Rubén, ¿tienen alguna dirección? ···Ese es el punto que nos falta mencionar —responde el aludido—, si bien se mueven mucho en las redes sociales, esos muchachos no dejan mucho rastro de su paradero en el espacio físico. ···Tenemos algunas posibles ubicaciones —complementa Jonathan—, pero ninguna es segura. Danos un par de horas para buscarte algo más preciso. ···Excelente —concuerda Pedro. ···Yo tengo una pregunta —demanda René—, ¿alguien me puede rescatar del fogón de Norberto? Llevo 12 horas continuas sin parar de comer…

Luego del comentario de René, nos dispersamos por unos minutos entre chistes y comentarios tontos, y en eso Augusta interviene:

···Amigos, no quiero ser grosera, pero si no me equivoco se están desviando del tema tratado, y quizá aún no se ha dicho todo, o ¿sí? ···No me avergüences en público, Augusta —masculla René. ···¡Ja, ja, ja! El autómata tiene razón —señala nuestro abogado desde su geltub—. Casi se me olvida; ya conseguí quién los lleve a Conus. ···¿Qué conseguiste, gordito? —Interroga Yrene. ···Unos conocidos en un corpus naviero jamaiquino me hablaron de varias rutas de contrabando hacia Conus; la que vi mejor para ustedes es una que parte de Islas Caimán y llega hasta un lugar llamado Beaumont, en Texas. ···¿Y ya cuadraste a quiénes hacen esa ruta? —Consulta Andrés. ···Tú sabes que sí. Hablé con una tal Lapo, la dueña de una embarcación que cubre la ruta; si no entendí mal, solo ella la tripula. ···¿Te dijo que nave tiene? —Indaga Yuca. ···Me dijo, y repito exactamente sus palabras: que tiene un yate bala semisumergible con motores metaeléctricos y casco frictionless, pero no me preguntes qué significa todo eso. ···Eso significa que se puede montar en 200 nudos y pasarte al lado sin que te des cuenta, en total silencio —explica Yuca sin descuidar la bolsa de hielo con que intenta reducir el chichón que se hizo Andrés VII. ‐··Supongo que estará bien, entonces —comento. ···Bueno, Lapo dice que puede tomar máximo dos pasajeros, que los lleva y los trae, pero que no garantiza la seguridad de nadie. ‐··¿Tú y yo, entonces, Juan? —Propone mi compañera. ‐··Sí, pásanos el path de Lapo, hermano. ···¿Y esa Lapo los deja en la costa y de ahí ustedes resuelven? —Pregunta Andrés— Si es así, tienen que buscar quién los guíe ya estando en tierra firme. ···A eso iba —continúa Dumas—. Estuve investigando con quién de la TAIK podrían hablar, y creo que el hombre ideal es Otis Clint Brewer. ‐··Sabrás que a él lo estaba considerando —indica Aurelia—. Es de los pocos milicianos que hace diplomacia; parece alguien con quien se puede conversar. ···Bueno, yo creo que ese es el interlocutor ideal, no solo por eso, sino porque Lapo me dijo que lo conoce y puede concertar un encuentro con él. Eso sí, vayan preparando una buena oferta de intercambio para ella, porque presiento que no es poco lo que va a pedir. ···Yo cuadro eso —concluyo.

Sin nada más relevante que tratar, damos por finalizada la conversación. Una vez desconectados, le pido a Aurelia que me cuente lo que ha sondeado sobre Brewer, y ella, para ponerme en contexto, me explica un poco la peculiar estructura jerárquica de la TAIK-Militia.

—Fíjate, en el tope de esa jerarquía está el llamado BG o Brother George, y en el segundo nivel se encuentran los siete Funding CEOs; Brewer es uno de ellos. —Ah, el tipo tiene más autoridad de lo que yo pensaba. —Sí, y tanto la identidad del Brother George como la de dos de los otros Funding CEOs se mantienen ocultas, ellos dicen que por medidas de seguridad; es decir, si logramos la entrevista con Brewer estaríamos conversando con el más alto personero a que se puede acceder. —Excelente. ¿Y qué hay debajo de estos Funding CEOs? —Debajo de ellos están los generales, y de ahí hacia abajo existe una estructura jerárquica típica de ejército de Estado. —Entiendo, entonces preparemos ese viaje; voy a revisar los inventarios a ver de qué disponemos para intercambiar y cuando tenga claro eso llamo a Lapo. —Y yo voy a desempolvar y aceitar mis jugueticos —dice haciendo referencia a su microarsenal de defensa—. No nos vamos a ir desprotegidos para allá. —En tus manos me pongo, mujer.

Notas
  1. Fruto del cardón.↩︎

  2. Se llama así a las actividades de explotación de personas.↩︎

  3. Se llama así a cualquier movimiento que promueva la refundación de Estados, ya sea que procure la restauración generalizada de lo que se conoció como concierto mundial de naciones, o que al menos procure la refundación de un Estado específico en un territorio particular.↩︎

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