Capítulo II
—¿Qué es un espinal, mami? —Un
aparatico que se pone en este huesito, bebé. —Responde Marianella,
posando su índice en la apófisis espinosa de la vértebra prominente
del
niño. —¿Para qué, mami? —Bueno, tú podrías usarlo para llamarme
directo desde tu cabecita y decirme lo que quieras nada más
pensándolo; podrías aprender mucho, hasta podrías
ver tus dibujos animados, sirve para muchas cosas, nené. —Tú tienes
uno, ¿verdad? —Sí. —¿Y te dolió mucho cuando te lo pusieron? —Espera
un momento, hijo… Buenas tardes
—saluda desviando su atención del niño
para dirigirse al micrófono en la recepción del centro SCAF al que
acaban de entrar—. ¿Qué sabes de mi esposo? Aún no he enlazado con
él
y creo que ya debería haber finalizado su sinapsis artificial1. —Hola, Marianella —responde la
voz del autómata recepcionista—, el procedimiento de instalación del
nuevo
implante espinal de tu esposo se sucedió sin inconveniente alguno;
en cualquier momento finaliza la sinapsis artificial. Dumas está en
su geltub2; pasen adelante y esperen un
poco.
La amorosa madre toma de la mano a Francisquito y juntos bajan la
corta escalera que lleva hacia el simétrico laberinto de geltubs. El
niño va leyendo en voz alta lo que alcanza a
leer en las placas de identificación de los contenedores y en ello
se hace de la simpatía de algunos de los transeúntes, tanto
visitantes como operadores.
—¿Ya vamos a llegar donde está papá? —Sí, hijo, allá está, ¿lo ves?
El pequeño se zafa de la mano de la madre y corre los últimos
metros hasta llegar al contenedor donde su padre flota; Dumas voltea
y, pese a que su sonda bucal lo dificulta, esboza
una sonrisa que el pequeño logra captar.
—Mami, mami, ponme las cositas en las orejas para escuchar a papi. —Te los voy a poner, pero tienes que esperar un ratico; él aún no puede conversar.
Marianella saca de su cartera el pequeño estuche en el que
acarrea los dispositivos intrauriculares de audio que desde antes
enlazó a su propio espinal, lleva los pequeños aros
hasta las entradas de los canales auditivos del niño y, una vez
dentro y ajustados, comprueba su correcto funcionamiento.
···¿Me escuchas, bebé? —¡Sí, mami! ‧‧‧Muy bien, espera, ya te va a hablar tu papá.
Dumas reemplazó su espinal por razones de seguridad. Según él, es
importante cambiarlo al menos una vez al año. Marianella no lo
considera necesario —yo menos—, pero ya ella
sabe lo baja que es la probabilidad de hacerlo cambiar de parecer,
así que ni menciona el asunto. Finalizada la sinapsis, Dumas conecta
al path de Marianella y la saluda.
···Hola, esposa mía. ‧‧‧¡Epa, mi
gordo!, ya me estabas preocupando. ‧‧‧No te preocupes; todo está
bien, conecta al carajito, anda. ‧‧‧Voy, antes quiero preguntarte
cómo vas con las
pesadillas, ¿han continuado? ‧‧‧La verdad que sí; lo mismo, pero ya,
qué carajo, me estoy acostumbrando.
Las pesadillas a que hace referencia la consorte son consecuencia
del traumático suceso que llevó a Dumas a internarse de manera
permanente en el centro SCAF donde ahora hace su
vida inmerso en el apoespacio, y es que él es uno de los pocos
sobrevivientes del atentado terrorista de febrero de 2101 en la
mezquita Reichstag de Berlín, donde la explosión de
fluido hemotóxico consumió sus cuatro extremidades y buena parte del
resto de sus tejidos, afectando muy poco sus órganos vitales y
dejándole intacto del cuello hacia arriba.
···¿Qué pasó, carajito? ¿Y la
bendición? ‐··Bendición, papi; mira, ¿te dolió cuando te pusieron tu
espinal nuevo? ‧‧‧No, hijo, eso no duele. ‐··¿Yo me puedo poner uno?
‧‧‧Cuando
estés más grande vemos; ahora no, hijo.
Al tiempo que conversa con el crío y su esposa, Dumas corrige en
RCU unos registros de contrato para producción agrícola que recién
redactó, se entrevista con uno de sus asociados
en Lisboa, prepara su postulación en el recién publicado proyecto de
un corpus naviero indio, y ve la renderización tridimensional de un
concierto de Men At Work en San Francisco
del año 1984.
Dumas es abogado participante en decenas de corpus y torbias por
todo el mundo, y es que luego de su confinamiento voluntario,
desarrolló una impresionante habilidad para la
ejecución de múltiples actividades apoespaciales en forma
simultánea.
En virtud de lo anterior, mi amigo de la infancia puede cubrir sin mayor esfuerzo el valor de su estadía permanente en el Centro SCAF de Haiwan, el mejor reputado acuario3 de Shanghái y uno de los más importantes del mundo.
Notas
Proceso de enlace entre un espinal y el circuito CTC del cerebro. En promedio, el espinal requiere de unas 48 horas
de preparación sináptica para estar cien por ciento operativo.↩︎Recipiente cúbico de gel
fisiotónico en que se sumergen aquellos que optan por la suspensión crónica de la actividad física.↩︎Nombre
informal dado a los centros SCAF de alto nivel.↩︎