Sábado 13 de noviembre de 2117 ≈23:00:00 UTC
Paraguaná · Popenguine · Choroní · Estambul · Margarita
Media hora después me bajo del tranvía en Tiraya junto con René, y caminamos hasta la casa del compadre Norberto.
—Qué distinto es todo esto a Borgoña —comenta René con tono reflexivo—, tenía tiempo sin ver otra cosa. —No viajas porque no quieres, y lo sabes. —Lo sé, lo sé; ciertamente, he perdido el interés por cambiar de ambiente, pero creo que esta salidita me está animando a darme otra vueltica por el mundo. Hay algunos lugares que nunca visité y otros a los que me gustaría regresar. —Aurelia y yo estuvimos de tour global hace unos pocos años, y ya estamos considerando salir otra vez. —Je, je, je… ¿Recuerdas cuando viajar era súper engorroso por todo el tema de fronteras, pasaportes, visados, alto costo y demás estupideces de Estado? —Cómo olvidarlo, cómo olvidarlo. —¿Cuál es la casa? —Esa de ahí; ya llegamos.
Pasamos por un costado de la casa y nos vamos directo al patio trasero, que es donde escuchamos voces.
—¡Mi compadrito! —Saluda con afecto el anfitrión. —¡¿Qué hubo, compadre?! —Y lo abrazo. —Pasen, que ya casi todos están aquí. Prendí el fogón para asar una puntica1. —Escuchaste mis plegarias —dice René—. Me quedé con ganas de comer pescado, pero la punta me sirve. —Acomódense, pues. ¿Una cervecita, René? —¡Con gusto!
El patio en casa del compa fue nuestro espacio predilecto para las asambleas de la torbia durante sus inicios, hace casi siete décadas. En la actualidad, las juntas suelen requerir sitios mucho más amplios por la cantidad de personas en nuestro ámbito2, pero aún nos juntamos aquí, bien para tratar asuntos competentes a los subámbitos3 donde coincidimos o bien para pasar el rato en torno al fogón de Norberto.
Antes de continuar con los saludos, René me comenta que ya Augusta y Andrés están preparando la apoconferencia.
—Llegaste, amor mío, dame un abrazo. —Faltaba más, mujer.
Es Aurelia, quien me recibe con particular calidez; ella también es integrante fundadora de la torbia, y hemos sido compañeros por varias décadas.
—¿E Yrene? —Le pregunto. —Ya viene, tú la conoces. —Dejen de difamarme —nos reclama la aludida casi al oído, pues llega con sigilo y en el momento preciso para escuchar la insinuación de mi compañera. —¡Ja, ja, ja!, ¡epa, Coneja!, siéntate aquí con nosotros. —Está bien, déjame saludar a los demás y vengo para que me cuentes cómo se portó mi esposito en la fiesta de René.
Yrene —la Coneja— y Pedro también han estado juntos bastante tiempo. Cuando nos vinimos a Paraguaná en 2049 ya tenían cerca de cuatro décadas haciendo vida en pareja.
Además de Yrene, Aurelia, Norberto, René y yo está con nosotros Gusmen, integrante junto con Rubén y Jonathan del equipo de minería de datos de la torbia; ellos administran nuestra vieja ADDAA Madrina4 y nos asisten con regularidad en actividades de investigación y extracción de datos en RCU. Son también caraqueños y amigos cercanos desde mucho antes de la disolución del Estado venezolano.
—¿Qué tal, Gusmen? —Saluda Yrene— ¿Cómo estás? —Muy bien, ¿y tú, qué tal? ¿Viene Pedro? —Yo estoy muy bien; Pedro está en Popenguine, pero estará en la apoconferencia. ¿Y eso que estás por aquí? ¿Te mudas a la península? —No, no, es que cuando me avisaron de la junta estaba de paso por Coro y decidí más bien hacer acto de presencia. —Intuiste que habría carne asada… —Algo así, ¡ja, ja, ja!
La tertulia local se extiende un rato más hasta que nos conectamos todos a la apoconferencia. En modo no presencial participan Rubén y Jonathan desde isla Margarita, Yuca desde cabo San Román, Andrés desde Choroní, Carlos, que está en Estambul, y Pedro desde Popenguine.
Para comenzar, Pedro, René y yo recontamos los incidentes en Borgoña, luego Carlos cuenta lo sucedido en islote Kuruçeşme y lo que sabemos de los røkkesen. Posteriormente, René y Andrés exponen en detalle los resultados de sus investigaciones; y Yuca, luego de contar el trágico suceso en cabo San Román, nos dice que conversando con los compañeros de Rufas supo que en más de una ocasión el difunto admitió haber sido miembro de la TAIK-Militia.
···Se los vengo diciendo desde hace rato; yo sabía que algo raro estaba pasando.
Así de tajante es la intervención inicial de Jonathan, que sentencia al tiempo que le hace señas a Gaby, su compañera, indicándole que va a salir del apartamento para caminar por el sector mientras participa en la apoconferencia.
‐··Sí, claro —replica Gusmen—, el que todo lo sabe. ···Todo no —insiste Jonathan—, pero esta sí la vi venir. ‐··Cállate, vale; yo paso más tiempo del que quisiera conversando contigo por todos los proyectos que llevamos en conjunto, y jamás mencionaste algo así. ···¡Ah!, claro, y como no te lo dije a ti significa que nunca ocurrió, porque, claro, como tú eres el… ‐··Ya, pues —interrumpe mi compañera—. Ahora mismo importa poco saber si esto era algo predecible o no, ya está sucediendo; centrémonos en decidir qué es lo que vamos a hacer, por favor. ···Así es el amor, Aurelia —interviene Rubén—, no les hagas caso; esos no paran de discutir, pero no pueden vivir el uno sin el otro.
El tono relajado del también experto en bigdata se corresponde con el hecho de que yace en éxtasis posorgásmico junto a Mitzel, su simpática esposa; ellos también viven en isla Margarita, pero un poco más al oeste, a unos quince minutos en tranvía del hogar de Gaby y Jonathan.
···¿Tenemos algo que relacione a TAIK-Militia con los røkkesen? —Indaga Pedro haciendo un gran esfuerzo por mantenerse despierto. Es de madrugada en Popenguine. ···Nada —responde el Pelúo. ‐··Nada en lo absoluto —recalca René, casi al unísono. ‐··Entonces, a investigarlos por separado —propone la Coneja. ···Esa debería ser la línea de acción; será hacerle 3AI5 a toda esa gente. —Es Yuca quien interviene ahora. ···A los røkkesen esos no debe ser difícil hacerles 3AI —comenta Rubén—, pero… ···Pero con los milicianos esa estrategia no aplica; en Conus hay muy poca actividad apofísica y no hay casi nada de ECIPA. —Complementa Jonathan. ‐··Es verdad; será ir para allá —sugiere mi compañera. ···¡Coño!, eso sí es peligroso —advierte Carlos—, allá hay mucha miseria y mucha delincuencia. ‐··Carlos, nosotros vivimos en peores condiciones y bajo peores amenazas por un montón de décadas, y aquí estamos. —Acota el Pelúo. ‐··Bueno, y eso es lo que dicen —añade Gusmen—, la verdad es que no sabemos qué tan mal están las cosas por allá. ···Herbie estuvo a principios de año en Washington —continúa Carlos— y cuenta que ahí la situación es caótica; además, los milicianos viven en los territorios fantasma6 y ahí es peor aún. Yo sé que a nosotros nos tocó enfrentar vainas feas, pero eso no quiere decir que estemos blindados. ‐··Yo no dudo de que sea peligroso —advierte mi esposita—, y claro que tenemos que tener mucho cuidado, pero ahora mismo me preocupa un poco más lo engorroso del proceso de visado; tengo entendido que tardan meses en dar respuesta. ‐··Eso nunca lo voy a comprender —dice la Coneja con tono reflexivo—, es muy poca la gente que quiere ir para allá, y aun así le ponen mil trabas a quienes quieren hacerlo. ‐··Eso mismo se repite en todos los Estados remanentes —explica Jonathan—, para las autoridades de Estado, la necesidad de preservar sus antiguas y obsoletas estructuras jerárquico-burocráticas va más allá de la razón y del sentido común. ‐··Ya va a comenzar…; volvamos al punto, por favor. —Murmura Gusmen con desgano. ···Ese es el punto; es importante tener claro el contexto en que nos movemos. —Insiste Jonathan. ‐··¿Esto siempre es así, Rubén? —Interroga René. ···Peor, mijo, peor.
Hasta el momento, mi compadre no ha participado en la conversación; podría pensarse que ni nos presta atención, parece que solo le ocupa atender el fogón para atapuzarnos con comida. Hasta que por fin interviene.
‐··Llamen a Dumas; seguro él puede ayudarlos con eso del viaje a Conus. ‐··Pero, por supuesto —señala René—, ese carajo conoce a medio mundo y siempre resuelve. ‐··Es verdad, yo hablo con él —me ofrezco— y le explico lo que necesitamos, a ver qué sugiere. ···Bien, nosotros vamos a montarle de una vez el 3AI a los røkkesen y, por no dejar, también a los milicianos. —Propone Rubén en nombre del equipo que integra junto con Jonathan y Gusmen. ‐··Bueno, me parece que ya tenemos claras las líneas de acción. Vamos a mantener abierta esta apoconferencia, y cualquier avance nos lo comunicamos acá. —Dice Yrene con ánimo concluyente. ‐··¿Les parece si pongo a mi SCApp como moderadora para controlar un poco el envío de memes y pendejadas? —Propone René—. Ustedes saben lo fácil que es dispersarse en una apoconferencia permanente. ‐··Nosotros somos gente seria, René —responde Pedro con sarcasmo—, pero está bien, a mí no me incomoda que la Augusta modere; me cayó bien.
Como nadie se opone a la participación del autómata, René lo presenta al equipo y nos entretenemos un rato poniendo a prueba su muy bien programada persomimia.
···No es que me moleste que se entretengan con mis capacidades —comenta Augusta—, pero como moderadora me parece prudente que concretemos un último detalle antes de permitirnos este tipo de tertulia. Quisiera proponer que le demos nombre a esta apoconferencia permanente, y mi sugerencia es llamarla Equipo multidisciplinario para la investigación de los eventos de sabotaje en el Sistema torbí, pudiendo utilizarse la abreviación Empiesst con la finalidad de simplificar las comunicaciones. ¿Están de acuerdo? ‐··No me jodas… ¿Tú eres loca, chica? —Espeta Norberto. ‐··De verdad que no se me ocurre un peor nombre para un grupo de chat. —Añade Yrene. ‐··A mí tampoco me gusta —recalca Rubén—. ¿Sugerencias? ‐··Pero, coño —Retoma el compadre—, si la moderadora es Augusta, que sea la casa de Augusta, ¿no? ···¡Perfecto! —Aprueba la Coneja.
Todos los demás nos manifestamos también en favor de la ocurrencia de Norberto; en eso estamos cuando Augusta interviene una vez más.
···Me honran al elegir ese nombre para este lugar de encuentro apofísico, no es lo más preciso, mi nombre completo es Augusta Byron, sugiero se considere incluir mi apellido para evitar confusiones con otras personas u otras persomimias que… ‐··Ya, Augusta —interrumpe René. ···Bueno, era solo una sugerencia, mi señor —concluye el autómata. ‐··No me digas así, ¡coño!…
La conversa se extiende por un rato más; ya luego, y poco a poco, los participantes nos vamos despidiendo. Finalmente, Aurelia se me acerca y me sugiere irnos a casa.
—Yo sé que es solo media hora en tranvía de aquí a Adícora, pero si quieren, se quedan en mi casa. —Nos convida Yrene al vernos en retirada—. Gusmen y René se pueden acomodar aquí con Norberto.
Aceptamos su invitación y caminamos el par de cuadras hasta sus dominios; al llegar me recuesto en el sofá y, como de costumbre, tardo milisegundos en comenzar a roncar.
Notas
Punta trasera, corte cárnico de res con forma de cono alargado y una capa de grasa por uno de sus lados, también se le conoce como punta de anca, picanha, tapa de cuadril o colita de cuadril.↩︎
Cuando se dice ámbito, a secas y con minúscula inicial, se hace referencia a ámbitos específicos dentro del Ámbito Global, siendo este último el grupo social integrado por la totalidad de las personas en yɛlɛma, es decir, la instancia única del JAS Yɛlɛma. Un ámbito es, pues, cualquier subconjunto de personas dentro del Ámbito Global entre quienes existen características, intereses u objetivos comunes, en este caso, se refiere a la torbia Paraguaná como un ámbito específico.↩︎
Forma de referir a un ámbito cuando resulta relevante expresar que se trata de un subconjunto en un ámbito mayor, por ejemplo, los miembros de la flotilla de torbia Paraguaná intengran un subámbito.↩︎
Primer ADDAA (Aplicación de Diseño, Descripción y Análisis de Actividades) que se utilizó en entornos productivos, el ADDAA Madrina fue la primera aplicación de su clase; existe desde antes de la publicación del estándar yɛlɛma.↩︎
Acopio y análisis apofísico de información, actividad orientada a la recolección de datos en recurso disponible en el espacio apofísico.↩︎
Extensa región al centro de Conus con muy baja densidad poblacional, donde la influencia de la autoridad central se encuentra notoriamente disminuida.↩︎